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miércoles, 15 de abril de 2015

Este jueves, un relato: Dueto de inspiración (Memoria y olvido)





En una tarde de sol, Elisa se levantó sin prisa, pues era sábado, quería estar más tiempo bajo las sábanas, pero no se demoró más... y sintiendo lo fresco del suelo, bajó escaleras y fue a la cocina a prepararse algo para comer. No era raro sus levantadas tardes, pues su reloj biológico estaba al revés. Su hermano Eddy se había ido a jugar futbol con sus amigos, así que sin él la casa estaba muy tranquila. Alexa jugaba con los gatos en el patio trasero. Comió rápidamente el sándwich que se había preparado. Subió de nuevo a su cuarto y escuchó tras la puerta del domitorio de sus padres una gran pelea, gritos y palabras, algo que no entendía. No era raro que sus padres pelearan, pues constantemente lo hacían. Pero ese día algo escuchó, y la dejó perpleja. Apoyada sobre la puerta para ver si escuchaba más claro, escuchó, lo que no quiso haber escuchado jamás. Pero irónicamente, lo que escuchó lo olvidó. Lo olvidó de inmediato. Su hermana Alexa le preguntó que había escuchado, pero ella no se lo pudo decir, pues en realidad lo había olvidado. Quiso enterrarlo en su inconsciente, enterrarlo para siempre. Su memoria está presente, puede recordarlo casi todo a la perfección. Es obsesiva con sus recuerdos. Presume de tener buena memoria. Pero en aquella tarde soleada de abril, su olvido se hizo presente. Quiere tratar de recordar lo que tanto daño le hizo, pero no ha podido. Su alter ego tampoco lo recuerda... Pero sus padres iban a divorciarse.

 
 

Para leer más duetos visiten a Neo en su blog.
 
 
 

14 comentarios:

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Tal vez fue demasiado traumatico para recordarlo. Pero el divorcio de sus padres es un indicio de que fue.
Saludos.

Neogéminis Mónica Frau dijo...

El shock que nos produce una gran impresión, un hecho indeseado, tiene el gran poder, inexplicable, quizás, de hacernos alterar la memoria hasta el punto de borrar definitivamente lo que deseamos nunca haber tenido que escuchar o presenciar. Terrible trance el de tu personaje que debe, tarde o temprano, lograr enfrentar ese momento traumático.
Un abrazo y gracias por participar.
=)

Tracy dijo...

La memoria a veces juega a nuestro favor.

Tracy dijo...

La memoria y el olvido a veces juegan a nuestro favor.

Tracy dijo...

La memoria y el olvido a veces juegan a nuestro favor.

Yessy kan dijo...

Buen relato, Azulia.
Una terrible noticia para tu protagonista. No quizo aceptar la realidad y decidio guardar silencio en el olvido. Tarde o temprano tendra que enfrentarse a ese recuerdo.
Saludos

Yessy kan dijo...

Buen relato, Azulia.
Una terrible noticia para tu protagonista. No quizo aceptar la realidad y decidio guardar silencio en el olvido. Tarde o temprano tendra que enfrentarse a ese recuerdo.
Saludos

casss dijo...

No hay peor ciego que el que no quiere ver. Hay voluntad en la decisión de no aceptar aquello que no podemos resistir saber. A su tiempo.... pero el tiempo de tu protagonista ahora es negar, olvidar....
Traumático tono el de tu relato, en esta dualidad de opciones.
Un abrazo jueverísimo.

G a b y* dijo...

Mucha intriga en esa verdad que tristemente saltó a la luz en una riña familiar. No se siempre se piensa lo que se dice, y lo que es aún peor, no siempre se piensa cuándo y frente a quién se dice. Dicen la que la memoria es selectiva. sin dudas, en este caso, lo fue. Tu relato sabe como dejarnos especulando entre tantas verdades posibles.
Besos!
Gaby*

Carmen Magia dijo...

Me ha gustado mucho...

Para ella tuvo que ser tan duro... Hay cosas que mejor no recordarlas, porque duelen; pero es tan difícil conseguirlo...Aunque con un choque grande, quizá se consiga lo que hizo Elisa...

Muchos besos

Sindel dijo...

Qué bueno leerte Azulia. Me gustó tu relato, donde se juega con los traumas ocasionados y el manejo de nuestro inconsciente. Tarde o temprano tendrá que recordar lo que escuchó para poder superar el trauma. Un beso.

Charo dijo...

El olvido es un mecanismo de defensa para nuestra mente, para evitar que suframos tanto dolor, sin embargo, tarde o temprano tiene que salir a la superficie.
Buen relato Azulia!
Un beso

Carmen Andújar dijo...

Supongo que un mecanismo de defensa se abrió en su cerebro, de manera que aquello que le hacía daño lo olvidase al instante.
Una historia que pasa más a menudo de lo que quisiéramos.
Azulia, no sé si tienes un virus; pero hasta ahora no te he podido leer porque me salía un letrero y aunque picaba cancelar, salía un twiter, y si picaba aceptar salía otra cosa.
Un abrazo

Alfredo dijo...

Un texto que nos lleva al dilema de la no aceptación de lo que no nos gusta o nos da miedo. Algo intuía Elisa que le daba tanto pánico que lo distanció de su mente, olvidándolo tal vez para siempre.
Interesante relato.
Besos

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